Esta crisis es mía
«Si las mujeres hemos fracasado en hacer arte universal porque estamos atrapadas en lo personal, ¿por qué no universalizar lo personal y hacerlo tema de nuestro arte? Lanzar esta pregunta, estar dispuesta a vivirla, sigue siendo una audacia.»
Chris Kraus
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¿Cómo decirlo? Tengo tendencia al dramatismo. O: tengo tendencia al aislamiento. O: estoy tomada por la tragedia. Y por eso intento huir de ella en todo lo que escribo. Juego a imaginar el personaje, dar forma al personaje, dotar de vida al personaje. A veces lo nombro: Elena, Julia, Iris. Durante mucho tiempo Inés. Inés caminando contra la corriente abrasiva de mi dramatismo. Inés guiándome por un camino no ya de flores y colibríes, pero sí apartando algunas piedras, quitándomelas del zapato, de los bolsillos, de las manos. Sobre todo, de las manos. Inés saltando en un castillo inflable. Inés actuando como un tubo air dancer. Inés parque de atracciones. Inés vuelta al mundo. Inés helado de tres gustos, calesita alucinada, sortija, vuelta gratis. Inés preescolar: niña sin miedo al arenero. Inés haciendo figuras de papel con los recortes que dejo abandonados en cada escena de cada ópera. Como me dijo Javi una tarde que volvíamos de uno de nuestros paseos: sos dramática como una ópera. Y a mí me gustó la analogía. A Inés no. Inés pez en el agua. Inés hazlo tú misma. Inés salto de rana, único instante que importa.
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Escribe Carmen Martín Gaite que vivir es disponer de la palabra, recuperarla, cuando se detiene su curso se interrumpe la vida y se instala la muerte. Dice Lucrecia Martel que el cine, la escritura, el arte en general, construyen realidades. Que muchas de las cosas que vivimos hoy ya estaban exhibidas en películas en su momento futuristas, y que lo que debemos hacer las artistas es construir nuevas imágenes, nuevas ideas de nuevas vidas: crear mundo.
En Un soplo de vida Clarice Lispector crea a Ángela y dice que es difícil como llevar en una mano la yema de un huevo sin romperla. Dice también que en el centro de la yema del huevo amarillo sol Ángela tiene una pintita negra. Con Inés lo hacemos al revés, es ella quien sostiene el sol huevo de luz entre sus manos. Sostiene mi pintita negra. La cuida. Cuida que no invada sitios que no han de invadirse. Mi escritura, por ejemplo. Inés abre el ojo del poema y cambia tormenta por deseo. Tuerce la boca, expande la pupila y donde dice soy Ariadna escribe soy Icaria, promesa de longevidad, isla roja de verdes laderas escarpadas y pequeños animales silvestres. O: la escritura no es sólo somática, sino, y también, una forma de subversión crítica. O: al escribir se crea un espacio para la performatividad, la curiosidad, la demanda, la impertinencia. O: escribir es una forma de enfrentarse a las técnicas y ficciones del cuerpo y el poder para intentar apropiarnos de ellas y resignificarlas.
Con Inés la escritura es más bien astucia, estratagema. Nos apasionamos intentando no caer en la superficialidad de nuestros propios relatos. Buscamos no ser un terreno inamovible sino apelar a distintas estrategias narrativas para abrir la memoria, es decir, el imaginario, a la práctica de una creación discursiva en la que nos permitimos pensar sin miedo. Con Inés vemos tropos hasta ese momento imposibles en nuestra creación quimérica. Jugamos. Y aun escribiendo sobre nosotras mismas, es en esa performatividad en la que nos dejamos entrar en nuestro deseo, apropiarnos de nuestro deseo.
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Algunas escritoras perseguimos esa intuición: Chris Kraus y su Dick, ese deseo incomprensible que es la excusa perfecta para salir del ostracismo de un vínculo gastado, destinado al aburrimiento, asfixiante. Miranda July y la protagonista de su última novela aprendiendo a dibujar sus propios puntos de fuga en la supuesta perfección de su vida. Carla Maliandi y Ana en La estirpe, su metamorfosis doméstica enmarcada por el conflicto de la pelea por la lengua y el territorio propios. Escritoras rizo karfkiano en clave grito de megáfono: hay un elefante en la habitación y tienes que mirarlo. Escritoras nadie es más de aquí que tú. Escritoras Querido Dick, Sylvere, cualquiera. Escritoras bola de espejos sobre la cabeza en pleno baile. Escritoras de la intimidad más compleja de traducir. Escritoras del humor por sobre la tragedia. Escritoras afectaciones libres y alegres. Escritoras no es vacío es hueco. Escritoras si quieres llenar el hueco deberás entender que todo está por construir. Escritoras deberás construir la lengua que habitarás y deberás encontrar a los antepasados que te hagan más libre. Escritoras deberás edificar la casa donde ya no vivirás sola, y deberás escribir la nueva educación sentimental mediante la que amarás de nuevo. Escritoras esta crisis es mía y si es necesario crearé una lengua para nombrarla.


maravillosa